Estados Unidos metió la pata hasta el fondo al lanzar misiles Tomahawk contra una escuela primaria en Irán, todo por un error de selección de objetivos que parece sacado de una comedia trágica. Según el New York Times, el ataque del 28 de febrero fue un fiasco de coordenadas desactualizadas.
El objetivo real era una base iraní pegada a la escuela en Minab, al sur del país, pero alguien en el Centcom decidió confiar en datos más viejos que un mapa de piratas. El resultado: más de 150 muertos, según Irán, en un error que tiene a los funcionarios estadounidenses rascándose la cabeza. La investigación sigue, pero las conclusiones preliminares apuntan el dedo a EE. UU., específicamente a la Agencia de Inteligencia de Defensa por pasar información caducada. Ahora, todos se preguntan quién no hizo la tarea de verificar antes de apretar el botón.
La escuela, ubicada en la misma manzana que edificios de los Guardianes de la Revolución, alguna vez fue parte de la base, lo que hace que este error sea aún más doloroso. Donald Trump, fiel a su estilo, primero sugirió que Irán mismo podría haberlo hecho, pero luego dijo que aceptaría los resultados de la investigación, aunque al ser cuestionado por el Times soltó un clásico “no sé nada al respecto”.
Esto es un desastre de proporciones épicas, como si alguien pidiera pizza y terminara ordenando un tornado. ¿Cómo se repara un error así? Mientras tanto, el mundo observa, esperando que el GPS militar no vuelva a fallar como una app de mapas en un túnel.


