¡De enemigos a compinches! Estados Unidos levantó parcialmente el embargo al petróleo venezolano este jueves, justo después de que el Parlamento de Venezuela aprobara una reforma a la ley de hidrocarburos, abriendo la industria a privados. Todo esto tras un culebrón que ni Netflix se atrevería a producir.
Recordemos el drama: el 3 de enero, Trump ordenó un bombardeo a Caracas que terminó con la captura de Nicolás Maduro. Delcy Rodríguez tomó las riendas y, entre guiños y charlas con Washington, logró este acercamiento. Ambos hablaron el jueves, tocando temas como inversiones y la reapertura del espacio aéreo comercial, cerrado desde el despliegue militar del año pasado. Trump, con su clásico estilo de reality show, aseguró que los estadounidenses pronto podrán viajar a Venezuela y “estar seguros allá”. American Airlines ya está calentando motores para volver.
La reforma, aprobada por unanimidad, destierra el modelo chavista de 2006, donde el Estado controlaba todo. Ahora, privados pueden explotar y comercializar sin el Tío Sam venezolano de por medio, con impuestos más bajos y regalías de hasta 30%. PDVSA podrá operar sin sanciones, pero bajo la lupa de EE. UU.: pagos en cuentas controladas por Washington y cero tratos con Cuba, Rusia, Irán o Corea del Norte. ¿China? También restringida. Rodríguez, celebrando con una marcha chavista, llamó a esto “pasos históricos”. Su hermano Jorge, presidente del Parlamento, dijo que “solo cosas buenas vendrán tras el sufrimiento”.
¿Y ahora? Trump calificó a Rodríguez de “formidable”, pero esta telenovela petrolera aún tiene capítulos por escribir. ¿Será un final feliz o solo un comercial antes del próximo conflicto?


