¡Hora de salir corriendo en Ucrania! El Gobierno ordenó este viernes la evacuación forzada de más de 3,000 niños y sus padres de 44 localidades en la línea del frente en Zaporiyia y Dnipró, donde las tropas rusas avanzan como si estuvieran jugando al Monopoly, pero con tanques de verdad.
El ministro de Reconstrucción, Oleksiy Kuleba, soltó la bomba en Telegram, explicando que la “difícil situación de seguridad” no dejaba otra opción. También en Chernígov, al norte, cerca de Bielorrusia, aliada de Moscú, las familias huyen mientras los bombardeos rusos convierten la zona en un videojuego de alto riesgo. Desde el 1 de junio, unas 150,000 personas, incluyendo casi 18,000 niños y más de 5,000 con movilidad reducida, han sido trasladadas a regiones menos explosivas, según Kuleba.
Las fuerzas rusas, que invadieron Ucrania en febrero de 2022, han estado avanzando a ritmo de tortuga con esteroides en la región industrial de Dnipró. En Zaporiyia, al sur, los progresos de Moscú eran más lentos, como un delivery en hora pico, pero últimamente han apretado el paso. Rusia presume de capturar nuevos asentamientos en ambas zonas, mientras Ucrania intenta mantener a su gente lejos del caos.
Esto no es un simulacro ni una película de acción; es la cruda realidad. Ucrania mueve a su población como piezas de ajedrez para salvarlas de un jaque mate violento. ¿Hasta cuándo seguirán las evacuaciones? Difícil saberlo, pero mientras las bombas caigan, el plan parece ser correr más rápido que un meme viral en redes sociales.


