El Banco Central de Venezuela soltó la noticia este martes: una oferta de 200 millones de dólares, frescos de la venta de petróleo gestionada por Estados Unidos, entra al mercado cambiario. Es la segunda tajada de un pastel de 500 millones provenientes de la primera exportación tras la caída de Nicolás Maduro, con el dinero guardado en un fondo catarí.
Hace una semana, la presidenta encargada Delcy Rodríguez ya había anunciado un primer desembolso de 300 millones, también para domar el caos cambiario. Ahora, el Banco Central rompe su silencio y confirma en un comunicado que lleva tiempo “ofertando divisas” con ayuda del sistema financiero. “Se han vendido 300 millones y ahora ofrecemos 200 más para cubrir enero y principios de febrero”, detallaron, como quien reparte caramelos en una piñata.
Todo esto ocurre tras la captura de Maduro el 3 de enero en una incursión estadounidense que incluyó bombardeos en Caracas y otras zonas. Donald Trump, sin perder tiempo, tomó las riendas del petróleo venezolano—que él mismo sancionó en 2019—y ahora dirige las ventas como si fuera el CEO de una petrolera tropical. La inyección, canalizada por unos pocos bancos locales, busca calmar un mercado cambiario más seco que el desierto y estabilizar el dólar en una economía donde todo se paga en verdes.
Antes de esto, el dólar en el mercado negro volaba hasta un 100% por encima de la tasa oficial, como un cohete sin control. ¿Lograrán estos millones ponerle freno al caos o será solo un parche? Esto pinta más inestable que un castillo de naipes en un huracán.


