¡Justicia en marcha, pero con un sabor amargo! Octavio Enrique “N” y Diego Armando “N” fueron vinculados a proceso por su presunta implicación en el feminicidio de la activista Diana Belén González Aguilar, cuyo cuerpo fue hallado sin vida en Tultitlán, Estado de México. Ambos están ya en el Centro Penitenciario y de Readaptación Social de la zona, bajo prisión preventiva justificada.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) informó que los sujetos fueron detenidos inicialmente por otro delito en Huehuetoca, pero luego se les cumplimentó la orden de aprehensión por feminicidio. Si son hallados culpables, podrían enfrentar hasta 70 años de cárcel por el brutal crimen contra la activista.
Según la investigación, el 18 de marzo Diana Belén estaba en un domicilio en la colonia Sierra de Guadalupe con su pareja, Octavio Enrique “N”, y Diego Armando “N”. De repente, ambos la agredieron físicamente. Luego, la trasladaron a otra vivienda en Ampliación San Marcos, donde le dispararon, causándole la muerte. Su cuerpo fue abandonado en la vía pública y encontrado dos días antes de que se reportara su desaparición el 20 de marzo. Exámenes periciales confirmaron su identidad.
La Fiscalía identificó a los agresores tras una investigación exhaustiva, llevándolos ante la justicia. Además, están bajo sospecha por posible venta de drogas. Mientras, permanecerán encerrados. En la mañanera del 31 de marzo, Claudia Sheinbaum calificó este caso y el de Sandra Camacho en Morelos como “sumamente dolorosos”, reiterando su compromiso de mejorar la protección a defensores de derechos humanos. Prometió facilitar acceso a protocolos y atender denuncias por cualquier vía. ¿Será suficiente para evitar más tragedias? Esto duele más que una herida abierta.


