¡Alerta, Asia! El virus Nipah, un bicho más siniestro que un antagonista de película de terror, tiene a las autoridades de Singapur, Hong Kong, Tailandia y Malasia sudando frío. Con una letalidad del 40% al 70% según la OMS, este patógeno sin vacuna ni cura, transmitido por murciélagos y cerdos, ha puesto a todos en modo paranoia.
A finales de diciembre, dos trabajadores sanitarios en Bengala Occidental, India, dieron positivo. Aunque están en tratamiento, el susto fue mayúsculo. Por suerte, el Ministerio de Salud indio rastreó 196 contactos y todos salieron negativos, mientras desmienten rumores más salvajes que un chisme de barrio. Pero el miedo ya cruzó fronteras. Singapur activó controles de temperatura en su aeropuerto para vuelos desde zonas afectadas y vigila a trabajadores inmigrantes como si fueran sospechosos de una serie de Netflix. Hong Kong también mide fiebres en sus puertas de embarque, mientras Tailandia designa zonas VIP (o sea, de cuarentena) para aviones de regiones de riesgo y exige declaraciones sanitarias.
Malasia y Nepal, pegaditos a India, no se quedan atrás con controles estrictos en fronteras y aeropuertos. Hasta China, sin casos, admite que un “importado” podría colarse. El Nipah, identificado en 1998 en Malasia y Singapur, no es nuevo, pero su potencial mutante asusta más que un reboot mal hecho. India, especialmente Kerala, lo sufre a menudo, y estos casos en Bengala son los primeros en casi 20 años.
Así que, mientras los científicos prueban vacunas, Asia se blinda contra este villano invisible. ¿Lograrán contenerlo o será el próximo blockbuster de terror? Cruzamos dedos y usamos mascarilla.


