
¡Diciembre no solo trae fiestas, sino también cierres fiscales! Con el fin de año, empresas y personas se preparan para cumplir con sus obligaciones tributarias, y para algunos, esto incluye la posibilidad de una visita domiciliaria del Servicio de Administración Tributaria (SAT). Si nunca has enfrentado una, conocer el proceso, tus deberes y derechos te dará tranquilidad para actuar con seguridad.
El SAT tiene la facultad de revisar el cumplimiento fiscal de contribuyentes, responsables solidarios, fiduciarias, asesores fiscales, instituciones financieras y terceros relacionados, abarcando tanto personas físicas como morales, según el Código Fiscal de la Federación. El objetivo es verificar obligaciones fiscales y aduaneras, corregir errores u omisiones y detectar posibles delitos fiscales.
La visita comienza con la entrega de una orden impresa que detalla el lugar, los responsables de la revisión y, en algunos casos, datos del visitado. Si no estás presente en el domicilio fiscal, dejarán un citatorio para iniciar al día siguiente. Los funcionarios se identifican al llegar y piden que designes dos testigos; si no lo haces o rechazan, ellos los elegirán. Durante la diligencia, levantan actas de todo hallazgo u omisión, y pueden elaborar actas parciales si surgen nuevos hechos.
Debes permitir el acceso y proporcionar documentación, contabilidad e informes solicitados. Sin embargo, la Carta de los Derechos del Contribuyente Auditado te protege con derechos como ser informado del propósito de la visita, tener un trato respetuoso y contar con tiempo razonable para reunir la información requerida.
Saber esto te prepara para una auditoría sin sobresaltos. ¿Listo para cerrar el año fiscal sin temor a una visita del SAT? Esto es más útil que un manual de supervivencia en temporada alta de impuestos.

