En una llamada telefónica este miércoles, el presidente chino Xi Jinping le dijo a Donald Trump que las diferencias entre sus países, las dos mayores economías del mundo, pueden resolverse con “respeto mutuo”. Sin embargo, lanzó una advertencia afilada como un palillo: EE. UU. debe manejar con “cautela” la venta de armas a Taiwán, un tema que para Pekín es más sensible que un meme viral en una reunión seria.
Xi expresó su deseo de abordar las discrepancias comerciales y de otro tipo “una a una”, construyendo confianza para que ambos gigantes encuentren un camino amistoso, según la cadena estatal CCTV. “Hagamos de 2026 un año de respeto mutuo, coexistencia pacífica y cooperación beneficiosa”, propuso, sonando más conciliador que un mediador en un drama familiar. Trump, por su parte, celebró la charla en Truth Social, presumiendo de una “relación extremadamente buena” con Xi y subrayando la importancia de mantenerla así, como si fuera un pacto de amigos de la infancia.
Ambos líderes tocaron temas calientes como el comercio internacional, la guerra de Rusia en Ucrania y hasta una posible visita de Trump a China. Pero el elefante en la habitación fue Taiwán, que Xi calificó como “el asunto más importante” en las relaciones bilaterales. Pekín considera a la isla parte de su territorio desde la separación política de 1949 tras la guerra civil, y no descarta usar la fuerza para controlarla.
¿Será esta llamada el inicio de una tregua o solo un episodio más de tensiones disfrazadas de sonrisas? Esto tiene más intriga que un thriller diplomático en Netflix. ¿Respeto mutuo o solo palabras bonitas antes de la próxima tormenta?


