
¡La línea entre Pekín y Washington sigue candente! Este lunes, Xi Jinping, presidente de China, charló por teléfono con Donald Trump y le expresó su respaldo a “todos los esfuerzos por la paz” en Ucrania. Con el plan de Trump bajo fuego europeo por las concesiones que pide a Kiev frente a Moscú, Xi abogó por un acuerdo “justo, duradero y vinculante” que corte el drama de raíz.
Xi también aprovechó para sacar pecho sobre las relaciones sino-estadounidenses, diciendo que están más estables que un malabarista en el circo tras su reunión en Busán, Corea del Sur, el mes pasado. Según un comunicado del Ministerio de Exteriores chino, aquel encuentro generó consensos jugosos y mandó vibes positivas al mundo. “Cooperar nos beneficia, pelearnos nos hunde”, sentenció Xi, como si fuera un gurú de autoayuda, insistiendo en que deben mantener el rumbo con respeto mutuo, menos problemas y más proyectos conjuntos para que todos salgan ganando.
No podía faltar el tema de Taiwán. Xi reiteró que su “retorno” a China es una pieza clave del orden mundial posguerra, recordándole a Trump que ambos países pelearon juntos contra el fascismo y ahora deben proteger esos logros. Es como si dijera: “Oye, somos viejos camaradas, no me dejes colgado con esto”.
¿Será que Xi logra meterse de mediador en el lío ucraniano mientras afianza lazos con Trump, o es solo otro episodio de esta telenovela diplomática? Por ahora, la cooperación parece el plato del día, pero con Taiwán y Ucrania en el menú, cualquier chispa podría encender el fuego.

