¡Escándalo en Honduras! Este martes, la presidenta Xiomara Castro salió con todo a denunciar una “adulteración” de los resultados electorales y apuntó directo a Donald Trump por meterse donde no lo llaman. Con el escrutinio casi terminado, el conservador Nasry Asfura, favorito del magnate estadounidense, lidera por un pelito sobre Salvador Nasralla, quien también grita “fraude” a los cuatro vientos.
En un acto en Catacamas, Castro no se guardó nada: “El pueblo participó valientemente, pero este proceso estuvo lleno de amenazas, coacción, manipulación del TREP y adulteración de la voluntad popular”. La mandataria calificó lo ocurrido como un “golpe electoral en curso” y prometió llevar la denuncia a instancias internacionales. Es su primera declaración tras unos comicios caóticos, marcados por retrasos y fallos informáticos que parecen sacados de una comedia de enredos.
La candidata oficialista de izquierda, Rixi Moncada, quedó rezagada en tercer lugar, también denunciando irregularidades. Pero el dardo más filoso de Castro fue para Trump: “Condeno su injerencia. Amenazó al pueblo hondureño diciendo que, si votaban por una valiente patriota como Rixi Moncada del partido Libre, habría consecuencias”. Según Castro, los resultados están “viciados de nulidad” desde la campaña misma, como si todo fuera un guion de película de suspenso.
¿Es esto un fraude real o una estrategia política? Mientras Asfura y Nasralla se pelean el trono, y Trump observa desde su sillón, Honduras parece atrapada en un reality show electoral. Una cosa es segura: este drama tiene más giros que una carretera de montaña. ¡Que alguien traiga las pruebas o las palomitas!


