En X-Pichil, un lugar donde las mujeres tejen bejuco y plasman en bordados relatos ancestrales, la gobernadora Mara Lezama Espinosa se presentó personalmente para dialogar directamente con la comunidad. No delegó la tarea a un representante ni envió un comunicado oficial: ella misma acudió.
La audiencia pública denominada «La Voz del Pueblo» transformó esta localidad maya de Felipe Carrillo Puerto en un auténtico núcleo gubernamental, con espacios de atención donde funcionarios de dependencias estatales, federales y municipales resolvieron solicitudes de manera directa, sin intermediarios ni trámites engorrosos.
Un aspecto que refleja el estilo de gobernar de Mara es digno de destacar: aunque la audiencia estaba planificada con semanas de antelación, un frente frío dificultó el desplazamiento de los habitantes de comunidades cercanas. La solución fue clara y decidida: se reprogramó el evento. «La gente de otras comunidades nos solicitó cambiar la fecha y aquí estamos, honrando ese compromiso», afirmó la gobernadora.
La acompañaron todo su equipo de trabajo, delegados federales y la presidenta municipal Mary Hernández, todos presentes frente a la comunidad, atentos a las necesidades expresadas por los habitantes de X-Pichil.
Porque gobernar no se limita a gestionar desde un escritorio. Significa ir al encuentro de la gente, sin importar que la selva esté distante o que el trayecto sea complicado.



