Claudia Curiel, secretaria de Cultura, afirmó este viernes que la recién aprobada Ley Federal de Cine y Audiovisual será «una herramienta» para alcanzar la soberanía nacional cinematográfica en México. Durante La Mañanera del Pueblo, la funcionaria explicó que el objetivo es impulsar narrativas propias que reflejen el contexto cultural mexicano, porque aparentemente el país está harto de consumir producciones internacionales «que no apelan ni hablan» de la realidad nacional. Es decir, basta de superhéroes en spandex salvando Nueva York; ahora queremos superhéroes en huaraches salvando Ecatepec. O algo así.
La nueva ley busca que México produzca y consuma más cine nacional, una noble aspiración considerando que las salas comerciales están dominadas por franquicias hollywoodenses y películas de acción que explotan en pantalla cada cinco minutos. Curiel dejó claro que la soberanía cinematográfica implica crear contenido que hable del contexto cultural mexicano, aunque no especificó si eso incluye comedias románticas en Cancún, dramas familiares en la CDMX o thrillers sobre trámites burocráticos que nunca avanzan. Lo importante es que sean narrativas propias, hechas en México, para mexicanos, aunque luego terminen compitiendo contra el estreno de la nueva película de Barbie versión dos punto cero.
La secretaria confía en que esta ley fortalecerá la industria cinematográfica nacional y permitirá que las historias locales tengan espacio en pantallas grandes y plataformas digitales. Porque si algo necesita urgentemente el cine mexicano es apoyo legislativo para competir contra algoritmos diseñados para recomendarte series coreanas adictivas y documentales sobre crímenes reales. Ahora solo falta ver si la soberanía cinematográfica llega acompañada de presupuesto suficiente o si será otra promesa cultural que queda bonita en discursos matutinos pero se desvanece cuando toca pagar producciones.



