El gobierno federal anunció la adopción del modelo Tlaxcala para la creación de nuevos polos de desarrollo para el bienestar en todo el país. Claudia Sheinbaum explicó en la conferencia matutina que este esquema prioriza la provisión de infraestructura completa antes de la llegada de inversiones industriales. Básicamente, primero se construye todo lo necesario y luego se invita a las empresas, como quien prepara la casa antes de la fiesta en lugar de improvisar con los invitados ya adentro.
El modelo implica que los predios destinados a polos industriales sean equipados previamente con calles, electricidad, agua potable, drenaje y planta de tratamiento. La administración estatal de Tlaxcala se encarga de la urbanización, vende posteriormente los predios y mantiene la gestión del complejo para asegurar que los usos de suelo permanezcan enfocados en manufactura e industria. Es decir, nada de que llegue la fábrica y descubra que no hay luz ni agua, como suele pasar en desarrollos improvisados.
Sheinbaum destacó que este enfoque ha generado interés de empresas nacionales e internacionales, lo que ha motivado la adquisición de nuevos terrenos en la región de Huamantla. Tlaxcala, que por mandato constitucional no puede endeudarse, financió el desarrollo gracias al combate a la corrupción y al incremento de ingresos públicos. Básicamente, sin deuda y sin mordidas, solo gestión eficiente que suena a cuento de hadas pero aparentemente funciona.
La presidenta aseguró que el modelo garantiza servicios integrales para los trabajadores, como vivienda, escuelas y centros de salud cercanos a sus centros de empleo, e incluye equipamiento como gimnasios, comedores y estancias infantiles. La administración federal replicará este esquema en otras regiones del país con el objetivo de atraer inversión y promover el bienestar de las comunidades. Tlaxcala se convirtió en modelo a seguir: infraestructura primero, empresas después, trabajadores contentos siempre.



