¡Agárrense, que esto parece un reality show geopolítico! Irán y Estados Unidos están en un tira y afloja antes de las conversaciones en Islamabad, pero las condiciones de Teherán tienen más drama que una telenovela. Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní, exigió el viernes un alto el fuego en Líbano y el desbloqueo de entre 100,000 y 120,000 millones de dólares en activos congelados por sanciones gringas antes de negociar. Mientras, Donald Trump tuitea que Irán no tiene “ninguna carta” salvo el control del estrecho de Ormuz, por donde pasa un quinto del comercio mundial de hidrocarburos, y amenaza con ataques si la cosa se tuerce.
El vicepresidente JD Vance, liderando la delegación yanqui con Jared Kushner y Steve Witkoff, aterriza el sábado en Pakistán con un “negociemos de buena fe, pero no me hagan enojar”. Irán, por su parte, no confirma si mandará a alguien, y su cancillería insiste en que Líbano debe estar incluido en cualquier tregua, algo que EE. UU. e Israel niegan rotundamente. Hablando de Líbano, los ataques no paran: el miércoles murieron 357 personas, incluyendo 180 combatientes de Hezbolá, según Israel, y el viernes 13 miembros de seguridad libaneses cayeron en el sur.
Islamabad, meanwhile, parece zona de guerra con seguridad extrema y un hotel de lujo listo para el drama. Trump acusa a Irán de no reabrir Ormuz, mientras los mercados petroleros tiemblan, aunque el crudo sigue bajo los 100 dólares. ¿Y Líbano? Próximas charlas con Israel en Washington, aunque Hezbolá ya dijo “ni madres”.
¿Paz o más caos? Esto está más enredado que un cable de audífonos en el bolsillo. ¡A ver quién pestañea primero!



