Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Gobernación, respaldó este viernes que los colectivos de padres y madres buscadoras se reúnan con el Alto Comisionado de la ONU durante su visita a México, programada tras el informe que presentó el Comité contra la Desaparición Forzada (CED) en marzo pasado. Durante La Mañanera del Pueblo, la funcionaria federal reiteró que el gobierno mexicano rechaza los señalamientos del CED, pero aclaró que siempre han estado dispuestos a colaborar con organismos internacionales. Es decir, están abiertos al diálogo siempre y cuando no implique aceptar críticas. Una estrategia diplomática que podría resumirse como «los escuchamos, pero no les creemos».
La postura del gobierno es clara: pueden venir todas las comisiones internacionales que quieran, pueden reunirse con quien necesiten, pero eso no significa que México vaya a admitir las observaciones sobre desapariciones forzadas que el CED señaló en su informe. Es como invitar a alguien a tu casa para que opine sobre la decoración y luego decirle que está equivocado en todo. Rosa Icela dejó en claro que la disposición a colaborar no es lo mismo que estar de acuerdo, una distinción diplomática que probablemente confunda a más de uno.
Mientras tanto, los colectivos de madres y padres buscadoras esperan que esta reunión con el Alto Comisionado sirva para algo más que para fotos protocolarias y comunicados oficiales. Porque después de años buscando a sus desaparecidos, lo último que necesitan es más diálogo sin resultados concretos. El gobierno dice estar abierto a colaborar, pero los colectivos necesitan acciones, no solo disposición verbal que suena bonito en conferencias matutinas pero que no encuentra personas ni castiga culpables.



