¡Drama en el Consejo de Seguridad de la ONU! Mientras António Guterres recibe el encargo de seguir jugando a la niñera mensual con reportes sobre los ataques hutíes en el mar Rojo, Rusia le saca la lengua a Estados Unidos con un comentario más punzante que un cactus. ¿Mar Rojo? Nah, mejor vigilen el Caribe, donde los gringos juegan a ser policías marítimos.
Resulta que los rebeldes hutíes, con su obsesión por barcos que ni siquiera conocen Israel, han estado dando dolores de cabeza al comercio marítimo desde hace dos años. Aunque últimamente están más tranquilos que un gato después de un atracón, el Consejo quiere seis meses más de informes, no sea que despierten con ganas de fiesta. En enero de 2024, sus ataques ya obligaron a navieras a tomar el camino largo, haciendo que los precios de energía y alimentos amenacen con subir más rápido que el ego de un influencer.
Por otro lado, Rusia, con Anna Evstigneeva al micrófono, aprovechó para trollear a EE. UU. por su cruzada antinarcóticos frente a Venezuela. Desde septiembre, los yanquis han decomisado cinco petroleros y dejado un saldo de 80 muertos en 20 ataques. ¿Libertad de navegación? Jennifer Locetta, de EE. UU., prefirió ignorar el dardo ruso y recalcar que los hutíes son la verdadera amenaza terrorista en el mar Rojo.
Total, mientras Guterres prepara más reportes, el Consejo parece un ring de boxeo verbal. ¿Quién ganará: el drama del mar Rojo o la telenovela caribeña? Esto está más enredado que un cable de audífonos en el bolsillo.



Quien saldrá ganando al final