Claudia Sheinbaum acusó al gobierno de Donald Trump de falta de respuesta ante asesinato de migrantes mexicanos bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). «No ha habido respuestas puntuales a cada caso», aseguró presidenta con tono que mezcla indignación diplomática y hartazgo acumulado por muertes de connacionales en territorio estadounidense. La mandataria dio a conocer que Secretaría de Relaciones Exteriores realizó ayer comunicado dirigido a Estados Unidos manifestando postura ante hechos ocurridos en últimos meses con mexicanos detenidos.
Sheinbaum dio instrucciones a todos cónsules en donde haya centros de detención de ICE para que visiten diario las instalaciones, sea el cónsul personalmente o representante del consulado. Básicamente, operativo de vigilancia consular versión maratónica para monitorear condiciones de connacionales encerrados en sistema migratorio estadounidense que históricamente trata detenidos con dignidad cuestionable y transparencia inexistente.
La presidenta ordenó que Roberto Velasco, secretario de Relaciones Exteriores, se comunique con dependencias correspondientes del Departamento de Estado para que permitan autoridades mexicanas realizar estas acciones diariamente en instalaciones de ICE. La exigencia suena razonable pero choca contra realidad de gobierno trumpista que históricamente prioriza retórica antiinmigrante sobre protocolos humanitarios básicos.
Las muertes de migrantes bajo custodia de ICE representan crisis humanitaria que gobierno estadounidense minimiza sistemáticamente mientras México exige rendición de cuentas sin recibir respuestas satisfactorias. Sheinbaum posiciona a México como defensor activo de connacionales vulnerables, aunque efectividad real de visitas consulares diarias depende de cooperación de autoridades estadounidenses que hasta ahora demuestran poco interés en transparencia o responsabilidad por muertes ocurridas en sus centros de detención.


