¡Caracas está de estreno con un nuevo capítulo de su telenovela política! Las autoridades venezolanas anunciaron el 1 de enero la excarcelación de 88 personas detenidas durante las protestas tras las elecciones de 2024, donde la reelección de Nicolás Maduro fue tildada de fraude por la oposición. Esto se suma a los 99 liberados el 26 de diciembre, llevando el total a 187 en dos semanas, según el Ministerio del Servicio Penitenciario.
El gobierno asegura que estos excarcelados, acusados de “acciones violentas” post comicios del 28 de julio, recibieron medidas cautelares tras una revisión ordenada por Maduro. ONG confirmaron la liberación de al menos 87, muchos salidos de la cárcel de Tocorón en Aragua. Sin embargo, advierten que no hay libertad plena: los procesos judiciales siguen colgando como una espada de Damocles sobre sus cabezas. El Comité de Madres en Defensa de la Verdad exige una amnistía general para todos los presos políticos.
Las protestas dejaron 28 muertos y 2,400 arrestos, según cifras oficiales. Aunque más de 2,000 han sido liberados desde entonces, aún quedarían unos 700 detenidos. Todo esto bajo la lupa internacional, especialmente de EE. UU., mientras denuncias de nuevas detenciones —como las de sindicalistas y periodistas— no paran. La oposición, con Edmundo González Urrutia exiliado en España, grita que es una “puerta giratoria”: sueltan a unos, encarcelan a otros. “¡Son rehenes para disciplinar a la sociedad!”, afirmó.
Entre liberaciones y arrestos, Venezuela parece atrapada en un juego de ajedrez político donde nadie sabe quién mueve las piezas. ¿Amnistía o más giros? El tablero sigue caliente.



