¡China entra al ring de Oriente Medio con guantes diplomáticos! Este martes, el presidente Xi Jinping propuso a su homólogo de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed al Nahyan, un plan de cuatro puntos para restaurar la paz en el golfo Pérsico, en plena tensión por el bloqueo de EE. UU. en el estrecho de Ormuz tras el fracaso de las negociaciones con Irán en Islamabad.
Durante la visita del líder emiratí a Pekín, Xi desglosó su iniciativa, según Xinhua, enfocada en la coexistencia pacífica, respeto a la soberanía, el Estado de Derecho internacional y la coordinación en seguridad. China rechaza rotundamente el cierre de Ormuz ordenado por Donald Trump, tildándolo de “peligroso” e “irresponsable”, y advierte que solo aviva el fuego en una región ya candente desde la ofensiva de EE. UU. e Israel el 28 de febrero. La propuesta recalca que los países del Golfo son “vecinos inseparables” y urge construir una arquitectura de seguridad común y sostenible.
Xi insiste en que la soberanía es intocable, exigiendo protección a la integridad territorial, personal e instituciones de la zona, sin “aplicaciones selectivas” del derecho internacional para no volver a la “ley de la selva”. También vincula seguridad y desarrollo, ofreciendo compartir la modernización china para impulsar la región. Pekín ya había planteado principios similares en contactos con Pakistán, mediador entre Irán y EE. UU.
¿Será este plan un bálsamo o solo papel mojado? Mientras Trump juega al sheriff marítimo, China se pone el sombrero de pacificador. Esto tiene más giros que un drama de espías, y el Golfo sigue siendo el tablero de un ajedrez muy peligroso.



