El proceso de revisión del T-MEC presenta ambigüedades que generan incertidumbre sobre su alcance, advirtió Carlos Reyes Díaz, académico del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, básicamente admitiendo que tratado comercial más importante de región tiene manual de instrucciones tan confuso como armar mueble sueco sin diagrama. Explicó que no está claro hasta qué punto ajustes pueden realizarse sin convertirse en modificación de fondo que implicaría pasar por instancias legislativas nacionales, dilema legal equivalente a no saber si estás haciendo reparación menor o demoliendo casa completa.
En este contexto, subrayó que objetivo debe centrarse en corregir aspectos específicos para dar continuidad al acuerdo comercial sin alterar esencia, consejo sensato que suena fácil en teoría pero complicado cuando tres países negocian con intereses conflictivos y egos nacionales. Asimismo, especialista destacó que por primera vez dentro de derecho comercial internacional, derechos laborales forman parte del texto principal de tratado de libre comercio con mecanismos de ejecución vinculantes, avance histórico que suena progresista hasta descubrir brechas estructurales persistentes.
Sin embargo, persisten brechas estructurales especialmente en Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida cuya aplicación no es simétrica entre México, Estados Unidos y Canadá, concentrándose en sector automotriz dejando de lado otros como agrícola y minero, básicamente protegiendo trabajadores de fábricas mientras campesinos y mineros quedan fuera del paraguas laboral internacional. Alertó que si no se alcanza acuerdo entre tres países antes del 1 de julio, podría activarse mecanismo de revisión anual que generaría incertidumbre jurídica y afectaría decisiones de inversión en región con comercio trilateral estimado en 1.4 billones de dólares, amenaza económica tan seria que hace sudar nerviosamente a inversionistas.
Además, sectores estratégicos como automotriz y electrónico han mostrado desempeño relevante consolidando al país como socio clave en comercio norteamericano. En 2025, país se posicionó como principal destino de exportaciones estadounidenses manteniéndose como su principal proveedor, logro comercial que debería celebrarse excepto que dependencia económica tan profunda genera vulnerabilidad política preocupante.
La especialista también subrayó avances en materia laboral derivados del tratado y reforma en México, como mejoras en libertad sindical e impartición de justicia en industria del trabajo. No obstante, consideró necesario fortalecer MLRR, ampliar alcance a tres países y consolidar sistemas de inspección y justicia para garantizar efectividad, lista de pendientes tan larga que suena a wishlist ambiciosa en lugar de plan realista.
Básicamente, revisión del T-MEC enfrenta incertidumbre legal sobre qué ajustes pueden hacerse sin activar proceso legislativo completo, mientras México intenta balancear correcciones necesarias sin enojar a socios comerciales ni activar cláusula de revisión anual que convertiría estabilidad comercial en caos permanente. Mientras tanto, trabajadores de sectores no automotrices esperan que alguien recuerde que también merecen protecciones laborales internacionales, esperanza tan frágil como acuerdo comercial con manual de instrucciones ambiguo.



