¡El Pacífico oriental está más candente que un chili con extra picante! El ejército de Estados Unidos anunció el lunes que mató a dos personas en ataques contra supuestas lanchas de narcotráfico, elevando a 170 el conteo de fallecidos en esta polémica campaña. El Comando Sur, que maneja las operaciones en la región, tuiteó en X que la embarcación navegaba por rutas conocidas del narcotráfico, pero no mostró ni una foto borrosa como prueba.
Bajo el mando de Donald Trump, Washington asegura estar en una guerra total contra lo que llama “narcoterroristas” en América Latina. Suena a guion de película de acción de los 80, pero el problema es que no han presentado evidencia sólida de que estas lanchas estén realmente cargadas de algo más que pescado. Esto ha desatado un huracán de críticas y debates sobre si estas operaciones son legales o solo un videojuego militar sin reglas.
Expertos en derecho internacional y grupos de derechos humanos están que trinan, denunciando que los ataques podrían ser ejecuciones extrajudiciales. Argumentan que las víctimas, aparentemente civiles, no representan una amenaza inmediata para EE. UU. Es como si alguien disparara a un carrito de helados por sospechar que vende algo más que paletas.
Esto tiene más sombras que una novela de espías. ¿Es una cruzada legítima contra el crimen o un descontrol con gatillo fácil? Mientras el Pacífico se convierte en un campo de batalla, el mundo espera respuestas, porque 170 muertos no son un número que se pueda barrer bajo la alfombra con un simple tuit.



